Habitar las emociones: espacios que dialogan con la sensibilidad humana
La arquitectura de interiores tiene la capacidad de transformar los espacios, pero también las emociones de quienes los recorren. La textura, color y forma dialogan silenciosamente con la experiencia humana, convirtiendo los ambientes en escenarios capaces de inspirar y generar identidad. Bajo estas ideas, la exposición académica “Habitar las emociones” se consolidó como un encuentro donde el diseño trascendió lo estético para convertirse en una reflexión sensible sobre la manera en que los espacios impactan sobre la vida cotidiana.
La exposición tuvo dos sedes en momentos separadas: el Colegio de Arquitectos y el Centro Recreativo, y reunió proyectos y modelos a escala elaborados por estudiantes de la Licenciatura en Arquitectura de Interiores de la Universidad Gestalt de Diseño. El evento tuvo como propósito acercar al público general, así como a despachos, estudios, empresas y arquitectos invitados, a los resultados académicos desarrollados dentro de la licenciatura, fortaleciendo además la vinculación profesional. La organización estuvo a cargo de la Arq. Andrea Arizmendi Urban, la Arq. Alejandro Velasco Cobaxin y la Arq. Frida Daniela Hernández Rodríguez, junto con la participación activa de la comunidad estudiantil de la licenciatura en Arquitectura de Interiores del periodo 2026-1.
Los asistentes recorrieron la exposición en un ambiente de convivencia académica y celebración creativa. Durante la jornada se llevaron a cabo palabras de bienvenida, recorridos guiados por grupos, espacios de convivencia, entrega de reconocimientos y un emotivo cierre que permitió reconocer el esfuerzo y dedicación de los alumnos. Entre los invitados destacaron arquitectos, representantes de marcas y estudios especializados, quienes pudieron apreciar propuestas que abordan el impacto de la experiencia de usuario dentro de la arquitectura interiorista, al utilizar el color y las formas como detonantes de emociones y bienestar para quienes habitan los espacios.
La respuesta del público fue sumamente positiva, especialmente por parte de familiares y padres de los estudiantes, quienes reconocieron el compromiso y la creatividad presentes en cada proyecto exhibido.
“Habitar las emociones” evidenció cómo la formación en diseño y arquitectura de interiores puede convertirse en una herramienta para comprender la sensibilidad humana y construir entornos más empáticos. Porque al final, diseñar un espacio también significa diseñar experiencias, recuerdos y emociones capaces de permanecer en quienes los viven.
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Texto por Joaquín Cruz Hernández















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