¿Para qué seguir alrededor de los libros? - UGD en la FILU 2026

Foto grupal de la comunidad de la Universidad Gestalt de Diseño, incluyendo alumnos y docentes, posando sonrientes frente al stand doble de Ediciones G en la FILU 2026.

¿Para qué seguimos juntándonos alrededor de los libros?

En una era en la que podemos acceder a millones de textos desde una pantalla, descargar artículos en segundos o escuchar a escritores desde cualquier rincón del mundo, es pertinente preguntarse: ¿por qué seguimos reuniéndonos alrededor de los libros?

La pregunta parece aún más relevante en un momento marcado por la inteligencia artificial, las plataformas digitales y la aceleración constante de la información. Sin embargo, año tras año, miles de personas siguen acudiendo a las ferias del libro, recorriendo los pasillos atestados de editoriales, asistiendo a las presentaciones y deteniéndose frente a las mesas cubiertas de novedades, libros usados y publicaciones independientes.

Integrantes de la Universidad Gestalt de Diseño conversando con visitantes en el stand de Ediciones G durante la FILU 2026, con postales de diseño gráfico en el mostrador.

Tal vez la respuesta esté en una observación del escritor y semiólogo Umberto Eco, quien decía que “el libro es como la cuchara, las tijeras, el martillo o la rueda: una vez inventado, no se puede hacer nada mejor”. A pesar de los avances tecnológicos, el libro sigue siendo una de las más eficaces herramientas culturales creadas para preservar y transmitir la memoria, la reflexión, la investigación y la imaginación.

La Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2026 dio la oportunidad de reflexionar sobre ello. Del 23 al 31 de mayo de 2026, estudiantes, investigadores, docentes, editoriales independientes, artistas y lectores compartieron un mismo espacio impulsados por un interés común: la palabra escrita.

Joven con gorra verde sentado en el stand leyendo un libro de diseño editorial con portada azul durante la Feria Internacional del Libro Universitario.

Esos diez días también fueron una experiencia de encuentro con viejos amigos y amigos nuevos, personas dedicadas a la escritura, al cine, a las artes, al mundo editorial, lectores habituales y otros que apenas se inician en el ámbito de los libros. Estar todos reunidos en el mismo espacio, por un interés tan particular como lo es un libro, tiene algo de extraordinario. Frente a las dinámicas de las plataformas digitales, que con frecuencia privilegian la velocidad, la polarización o el consumo inmediato, las ferias del libro nos recuerdan que todavía existen espacios para la conversación pausada, la curiosidad y el intercambio de ideas. De alguna manera, nos abre una ventana para imaginar un futuro que no será sólo digital.


Académica de la Universidad Gestalt de Diseño con blusa bordada mostrando el interior de un libro impreso a una visitante en el mostrador de Ediciones G.

En una feria del libro hay mucho más que comprar ejemplares. Los libros son puntos de encuentro; de ahí salen conversaciones, recomendaciones, debates, descubrimientos inesperados. Es una experiencia difícil de reproducir en el entorno digital, donde los algoritmos nos muestran lo que ya sabemos que nos gusta.

Esta misma vocación de poner en circulación las ideas es la que impulsa el trabajo de Ediciones G. Su presencia en la FILU 2026 permitió compartir una muestra de los proyectos editoriales desarrolladas por estudiantes, docentes y egresados, lo que demuestra que aún es posible encontrar en el libro una vía para dialogar con la sociedad.

Vista superior de dos jóvenes estudiantes revisando un fanzine ilustrado y proyectos impresos de pequeño formato en los libreros de la Universidad Gestalt.


Dentro de las publicaciones presentadas se encontraban proyectos desarrollados en colaboración con la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz, donde alumnos de la UGD participan como ilustradores de libros infantiles, así como tesis y proyectos recepcionales pensados bajo un formato editorial. En este proceso, el diseño deja de ser únicamente una herramienta visual y se convierte también en una forma de construcción y divulgación del conocimiento. Ese es un ejemplo de las tesis producidas en la universidad. No son simples documentos para guardar en un archivo, son libros que nos invitan a descubrir y a compartir ideas. Bajo el acompañamiento editorial de Ediciones G, los alumnos desarrollan proyectos donde la investigación y el diseño confluyen en una misma pieza, reafirmando la premisa de la unidad entre forma y contenido.


Dos personas sentadas en una banca de madera hojeando un libro infantil ilustrado en colaboración con la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz en el stand de la UGD.

Participar en la FILU también significa reafirmar una convicción compartida por la comunidad universitaria: el conocimiento adquiere una nueva dimensión cuando se publica, se comparte y encuentra nuevos lectores.

Uno de los puntos más atractivos de esta edición fue la presencia de proyectos editoriales independientes y publicaciones de pequeño formato. Entre ellos, los fanzines tuvieron un lugar particular. Los fanzines, elaborados generalmente a través de procesos artesanales, tirajes reducidos, impresiones de bajo costo y formas alternativas de distribución, también representan a aquellas publicaciones que históricamente han tenido dificultades para entrar en los circuitos editoriales tradicionales.

Primer plano de manos sosteniendo un catálogo abierto con la obra Transfiguración 666 de Benjamín Otero, rodeado de postales ilustradas en el mostrador de Ediciones G.

Por otra parte, Xalapa cuenta con una larga tradición de publicaciones independientes. Desde las revistas vanguardistas del siglo XX, como la revista estridentista Horizonte, hasta los proyectos actuales de historieta, cómic y fanzine, la ciudad ha mantenido una escena editorial alternativa que encuentra en la autopublicación una forma de expresión y circulación cultural. Estos proyectos siguen demostrando que el libro y la edición siguen siendo espacios abiertos a la creación colectiva.

Me parece paradójico que en una época de hiperconectividad, formatos tan materiales y a la vez modestos, sigan despertando interés. Lo que se puede ver en diferentes partes del mundo.

Grupo de personas observando los libros de Ediciones G, con un visitante señalando la portada del libro titulado Ludens en el exhibidor.

Hace poco, en un viaje a Japón, me encontré con fanzines en sitios donde menos me lo esperaba: en tiendas de ropa, en mercerías, en los escaparates y hasta en las escaleras de algunos establecimientos. Quienes trabajaban allí relataban que cualquiera podía leerlos e incluso llevarlos consigo. Frente a la lógica de reproducción infinita y la inmediatez digital, el fanzine guarda algo del intercambio cara a cara. Cada ejemplar lleva las marcas de quien lo hizo y de la comunidad que lo hizo posible.


Estudiantes universitarios con mochilas examinando la variedad de libros, tesis y proyectos visuales expuestos en el stand de la FILU 2026.

Vista general del stand de la Universidad Gestalt de Diseño en la FILU 2026, mostrando a personas leyendo sentadas y estantes llenos de libros y propuestas gráficas.

Tal vez por eso las ferias del libro siguen siendo necesarias. No porque tengamos necesidad de acceder a los textos; para eso nos sobran los medios. Seguimos necesitando los espacios donde la lectura se vuelve experiencia compartida.

En una época de velocidad e hiperconectividad, la FILU nos recuerda que leer sigue siendo una forma de encontrarnos, de compartir ideas y de imaginar futuros posibles. Una vez más, la FILU 2026 en la que participó Ediciones G y la Universidad Gestalt de Diseño, fue celebración de esa posibilidad.

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Por Anaelena Olivares Solís



Cartel promocional de la UGD en la FILU 2026 con ilustraciones de Israel Barrón que muestran un gato con un girasol y libros con forma de edificios, invitando a visitar los stands I-11 e I-12 del 22 al 31 de mayo.


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